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en Suiza

Una escapada a Suiza, con niños

  • agosto 20, 2013
  • por Carmen Delia Díaz
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Una escapada a Suiza, con niños

Aunque en general resulta muy caro Suiza es un país excelente para viajar con niños. Con una tasa de natalidad bastante superior a la española y una cultura bien diferente en este tema, allí es muy habitual ver padres jóvenes con dos o tres hijos. Por consiguiente, las ciudades cuentan con muchos parques y espacios abiertos adaptados a los niños, y es muy común que los restaurantes o tiendas tengan un pequeño espacio “kids lounge”, cambiador, tronas, juguetes, etc. En esta entrada nos centraremos en Zurich, Lucerna y Zug, tres rincones de Suiza, con niños, que merece la pena conocer.

Un día en Lucerna

Como tantas otras ciudades europeas y más en verano pasear por el centro de Lucerna sin toparte con cientos de turistas es tarea imposible. En torno al río Reuss y el lago Vierwaldstättersee se entrecruzan mil calles con edificios muy antiguos y en perfecto estado de conservación. Cada fachada, cada rincón, tiene algún detalle que apreciar, y es prácticamente imposible ver una casa en estado de abandono, si vives en Galicia, esto llama la atención.

En el restaurante Caravelle aparte de ser muy amables y tener unos horarios laxos con los turistas tienen un rincón con tele y videojuegos para los peques. Después, si hay que echar unas carreras, hay un parque muy agradable y sombreado en Mussegstrasse, algo apartado de las zonas más concurridas.

El atardecer en Zug

Para los amantes de la tranquilidad y el turismo alternativo, es más recomendable la pequeña ciudad de Zug, donde ya es bastante más complicado cruzarse con alguien no residente, lo cual permite una visita más tranquila y auténtica. Pasear junto al lago de Zug puede resultar muy estimulante al atardecer. Hay un gran parque infantil en la misma orilla, y a pocos metros un pequeño zoo de pájaros.

En verano mucha gente se baña en el lago usando los embarcaderos y tumbándose en el césped a tomar el sol, una idea refrescante dadas las temperaturas que puede haber en estas zonas en esta época del año. Hay muchos bares y restaurantes en esta zona, y también es fácil encontrar aseos públicos impecables -interesante en una ciudad donde un agua cuesta casi 5 euros-. Si tienes que aparcar el coche busca en las zonas pintadas de blanco y numeradas de la calle, pulsando tu número en el parkímetro te dirá el tiempo que llevas aparcado y podrás pagar entre medio franco y dos por lo que no es tan sumamente caro como un parking.

 

En cualquier ciudad Suiza encontrarás miles de fuentes donde beber agua muy fresca o remojarte, y por cierto están absolutamente impecables y en buen funcionamiento. Si tienes ocasión de hacer un recorrido en coche no uses la autopista y así podrás ver lo más bonito del país que son los pueblos y los paisajes.

Kilómetros de campos verdes perfectamente cuidados, y casas en las que nunca faltan un montón de maceteros de flores en las ventanas y los balcones. Eso sí, olvídate de correr, los límites de velocidad son muy bajos y las carreteras están llenas de curvas imposibles. Al contrario que en España, el gasoil es más caro que la gasolina en las estaciones de servicio suizas.

Dos días en Zurich, con niños

Zurich es de nuevo un hervidero de alemanes, ingleses, japoneses y árabes, fundamentalmente. La ciudad se estructura entre el lago Zürichsee y los ríos Limmat y Sihl. Se recorre fácilmente andando si tienes la precaución y la capacidad económica de pagar un hotel céntrico, si no, harás fondo subiendo las cuestas hacia otras zonas de la ciudad o bien puedes usar la cómoda pero de nuevo carísima -al menos para los turistas- red de tranvías. Hay algunas escaleras pero por lo general puedes desenvolverte bien con carritos.

La orilla Oeste del Río Limmat es un entramado de antiguas casas medievales, e iglesias con torres cónicas tan características del país, todas con su reloj que oirás puntualmente cada hora desde cualquier punto de la ciudad. Los planes para niños aquí son casi infinitos: el zoológico, el Mülherama o Museo del Molino, Kulturama (un museo de ciencias naturales con viajes en el tiempo), el Sauriermuseum Aathal (con esqueletos de dinosaurios), el sendero de los planetas de Uetliberg, el Knies Kinderzoo Rapperswill, o el Kindercity Volketswil, entre otros muchos.

El lado Este del Limmat está plagado de establecimientos turísticos, sean restaurantes o tiendas de souvenir, además de galerías de arte o atelier de diferentes técnicas tan habituales en Suíza. Si quieres comer en un vegetariano busca el café Zähringer o el take away Tibits. Éste último tiene una zona para niños con juguetes y cuentos que usan muchas familias, además la comida es al peso, por lo que no pagarás más cantidad de la que los peques vayan a comer.

Para desplazarte, no descartes alquilar bicicletas, los zuriqueses se mueven así y llevan en remolques adaptados o sillas a sus peques. Solo hay que dejar un depósito de dinero para disponer de ellas y toda la ciudad tiene carril bici. Aún así anda con precaución, siempre he oído que los suizos paran en los pasos de cebra y tengo que decir que mi experiencia no puede constatarlo, muchos no lo hacen.

Encontrarás muchos parques infantiles que además están señalizados en los planos turísticos, al menos los más grandes. Hay uno interesante en la calle Staufacherstrasse, junto al que se instala un rastro los sábados. Cerca del centro, hay otros parques en Sihlpromenade o en Gladbachstrasse. La zona Oeste del Sihl a ambos lados de la Estación de Tren no parece tan segura comparada con el resto de la ciudad, aunque sin duda Suiza es un país en el que puedes perderte sin ninguna precaución. Además, si preguntas, la gente es extremadamente amable y mucha gente habla inglés además de las cuatro lenguas oficiales.

El lugar más agradable de Zurich, al menos en verano, resultó ser el Zurichhörn, un espacio verde muy grande en la orilla Este donde puedes pasear, tumbarte en la hierba, nadar o simplemente tomar algo en la terraza arbolada junto al lago. Hay un parque infantil muy grande justo delante del Chinagarten. Precisamente en esta zona está el Atelier de Hermann Haller, muy interesante, y la casa de Le Corbusier (Fundación Heidi Weber Haus) que solo abre los fines de semana de 14 a 17 h, así que no es fácil de visitar. Esta casa impresiona, puedes recorrerla entera y visitar las exposiciones de dibujos y pinturas de este arquitecto y diseñador cuyas creaciones están aún vigentes a pesar de haber nacido a finales del siglo XIX.

por Carmen Delia Díaz, agosto 20, 2013
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    Carmen Delia Díaz
    Divulgadora especializada en comunicación empresarial, recursos turísticos y escapadas con niños. Bloguera desde 2012 en Escapalandia.com
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