Esta localidad tiene un puerto pesquero interior, similar al de Cudillero, donde los barcos se alinean y forman una estampa preciosa. Nos vamos de paseo por Tapia de Casariego con niños para contaros qué ver y hacer en esta población asturiana. Ruta, imprescindibles del casco urbano, playa, piscina, rincones y más.
Hoy os hablamos de un pueblo marinero en la costa occidental asturiana. Su casco histórico es muy bello, con calles peatonales y casas irregulares adosadas unas a otras y pintadas de colores o caleadas en blanco.
Tanto mayores como pequeños disfrutarán de un recorrido por este pueblecito de la costa asturiana. Hay algunas escaleras pero casi todo es rampa y cuestas suaves, por lo que no tendrás problema con los carritos. En la zona del puerto tienes muchos bares donde tomar algo, y puedes pasear por la ruta de los miradores hacia un lado, o ir hasta el faro por el otro y luego subir hasta la ermita y ver los acantilados.
Si dejáis el coche a la entrada de Tapia, en el entorno de la playa, en la Avenida de Galicia, donde también hay un área para autocaravanas, podéis tomar el paseo marítimo.
Desde aquí veréis el espectáculo de las olas entrando en el arenal de Anguileira, Los Campos, o las charcas en la Ribeiría, algún que otro arco y cueva, y las calas del Murallón o las Furadas.
Hay varios accesos a la playa, hay chiringuitos y aseos, y veréis el monumento a Robert y Peter Gulley, dos jóvenes australianos que recalaron en Tapia a finales de los 60 y se enamoraron de sus olas, enseñando a jóvenes de la localidad este deporte.
El surf es un deporte muy practicado en esta localidad asturiana, donde hay varias escuelas, y cada año se celebra el Campeonato Mundial coincidiendo con la Semana Santa.
En lo que fue una antigua cetárea se ha preparado una piscina de agua de mar para el baño. Está entre las rocas con acceso por una rampa con barandilla de madera.
Es una instalación municipal y de acceso gratuito. Tiene una zona alrededor habilitada como solarium. Muy cerca, siguiendo el paseo encontrarás el mirador de Os Cañois, uno de los rincones más bonitos de Tapia. Desde aquí se ve tanto la playa como el pueblo escondido en torno al puerto pesquero.
El verdadero corazón de Tapia de Casariego está en sus callejas y miradores, salpicadas sobre el acantilado, y haciendo un laberinto que en los años 50 los niños usaban para jugar a polis y cacos, o eso nos ha contado el abuelo que vivió allí algunos años.
Nosotros no queríamos ser menos así que en nuestra visita a Tapia de Casariego con niños acostumbramos a perdernos, bajando primero hasta el puerto desde Os Cañois, y siguiendo luego todo el espigón hasta el puente que nos lleva al faro. En invierno las olas saltan el muro y es tarea arriesgada en determinados momentos cruzar hasta su isla.
Desde el final del puerto o el Mentidero podemos subir viendo cómo atraviesa el mar por la cueva hacia la capilla de San Sebastián. Y perdernos por aquí viendo este tramo de costa rocosa y salvaje, hasta bajar de nuevo al centro, a la Fuente del Pilón. Muy cerca está el Ayuntamiento y el parque infantil.
Callejear por Tapia es también siempre un valor seguro porque te sorprenderá cada rincón. Para comer nos gusta especialmente la Casa del Mar, o la Taberna de Guillermo. Para tomar algo el café Moderno, un clásico, o la heladería que hay al lado, y siempre un café con bollería en el Palermo (Avda. de Galicia).
El nombre es casi de cuento, el lugar también, casi parece que vas a ver enanitos. Los lagos de Salave están en Tapia de Casariego, a pocos kilómetros del pueblo. Se puede acceder en coche, pasando Tapia en dirección Oviedo por la nacional y desviándose a la izquierda, está señalizado.
El sendero es totalmente accesible y el paraje merece la pena. Si dejas el coche en el aparcamiento serán solo unos metros hasta los lagos, pero puedes dejarlo algo más lejos -junto a la nacional- y caminar cerca de una horita. Los lagos se han formado en una antigua explotación minera de oro de la época de los romanos. La vegetación es abundante y los niños podrán ver y oír bastantes ranas.
Cerca, pasa el Camino de Santiago, en su rama norte. Que entra en Tapia por su parte oriental, donde está el albergue, y donde hay un hotel «La Casa del Abuelo» que tiene terraza exterior con juegos, mesitas infantiles, columpios y en general está muy adaptado para ir con niños.