Si os gustan los paseos con algo de historia y la naturaleza podéis acercaros a recorrer Cesuras y su parque forestal, abierto al público hace ya algunos años. Este sitio ya tenía bastante magia antes, pero con la intervención realizada se pueden recorrer partes del parque antes cubiertas por la maleza.
Según indica el proyecto del parque, disponible en la web municipal, este concello junto con As Somozas, era el único de Galicia que no había perdido enfermos por tuberculosis. Una extensión de 7,4 hectáreas compradas en 1924 por el Dispensario Antituberculoso para hacer un sanatorio de montaña.
En los años 30 y como sucedió con otros muchos edificios similares en diferentes puntos de España, como el hospital de Tablada, en Guadarrama, se abandonó el proyecto. Tras la guerra civil, en los años 50, se popularizó una cura para esta enfermedad que dejó tantas y dolorosas bajas en casi todas las familias.
Las ruinas llevan ahí casi cien años, frecuentadas por los aficionados a los lugares fantasmagóricos y con sus consiguientes pintadas en las paredes de un edificio que está catalogado como bien patrimonial del Concello.
Las sendas cubren distancias muy asequibles para ir con niños pequeños. Hay 200 metros hasta el sanatorio, y algo más para bajar a la fuente o acercarse a las pozas. Se han instalado algunos bancos y papeleras, además de abrir los caminos.
Puedes ver pinos, eucaliptos, acacias, ciprés, castaños, robles, mimosas y laurel. Las ruinas también tienen su interés, y aunque no veo muy seguro entrar en el edificio con niños, lo cierto es que está bien que esté abierto y accesible, pues puede resultar interesante a muchas personas.
Desde la nacional VI, a la altura de Betanzos, debes tomar la AC840 dirección Oza dos Ríos, y a partir de aquí ya está señalizado Cesuras. Hay una pequeña explanada en la que puedes dejar al coche para acceder a pie hasta el edificio, a solo unos metros de distancia.
Jose Martín Márquez
julio 25, 2018A las pozas es imposible llegar hoy (2018)
Carmen Delia Díaz
julio 26, 2018Gracias por tu comentario José, en cuanto pasemos por allí de nuevo revisaremos la información. El problema de muchas rutas que contamos es que según crece la vegetación a veces se hacen inaccesibles.