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en Escapalandia, Experiencias

Algunos de los planes que nos hemos tenido que callar

  • septiembre 9, 2016
  • por Carmen Delia Díaz
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Algunos de los planes que nos hemos tenido que callar

Por si algunos pensáis que todo son luces y en Escapalandia somos demasiado optimistas hoy hemos decidido contaros algunos planes frustrados. Y es que recorriendo Galicia, España o el mundo con un mapa turístico en la mano puedes llegar a encontrarte muchas sorpresas. Áreas recreativas fantasma, hoteles que no le desearíamos ni a nuestro peor enemigo y restaurantes que nos costaron algún que otro medicamento para la acidez.

En fin, nos gusta ser optimistas y aplaudir cualquier iniciativa para ir con niños y disfrutar padres e hijos, y es verdad que a veces nos contáis que las rutas o parques no están en tan buen estado de conservación después de varios años de la publicación del post. Entendemos que se trata muchas veces de los fondos de concellos pequeños y está claro que la crisis ha hecho mella en todos. Pero hoy sacamos del cajón nuestros inconfesables, los lugares que nos hemos tenido que callar y de los que directamente no hemos hecho mención.

– El área recreativa fantasma. Este es un recurso bastante recurrente, sobre todo a raíz de la crisis. Donde un día hubo un área recreativa en un concello de la Costa da Morte que aún aparece en los mapas hoy hay un campo en el que a lo lejos puedes intuir la cima de un tobogán. La piscina natural era una especie de charca llena de juncos. De este plan en concreto no pudimos hacer ni mención, porque además de lo que nos costó encontrarla la maleza tenía como un metro de altura y los columpios estaban en estado de abandono.

– El presunto centro empresarial. Normalmente aplaudimos las iniciativas locales pero hay veces que las subvenciones llevan a crear infraestructuras que no acaban de ser sostenibles. Un flamante centro de iniciativas artesanas en algún lugar de Asturias resultó ser un edificio lleno de locales vacíos a excepción de dos, un trabajador del cuero al que le compramos unas pulseras y una tejedora muy amable que no nos permitió hacer fotos de su exclusiva colección. No había mucho que contar así que obviamos el lugar y a buscar nuevas escapadas.

– Senderismo semiacuático. Nunca dejarán de sorprenderme algunas rutas de senderismo que se señalizan con un panel y al poco tiempo están impracticables. En este punto nos hemos llevado muchas sorpresas, sobre todo en otoño o invierno pero también en primavera. En una localidad coruñesa de la que hemos hablado bastante aquí iniciamos un día una ruta perfectamente señalizada que empezaba muy cómoda junto al río y a los dos kilómetros te encontrabas trepando agarrada a las raíces de los árboles porque ya no hay camino, ni señales, ni ruta.

– El parque infantil abandonado. Algún día fue estupendo, sin duda, pero este año en una de nuestras rutas vimos un parque infantil totalmente roto, desconchado y con columpios ya descatalogados. Está cerca de un embalse en A Coruña, y desconocemos su titularidad pero tampoco pudimos recomendarlo por miedo a que algún peque se hiciera daño jugando allí.

– El restaurante televisivo. No somos mucho de reality shows pero lo cierto es que en un recorrido por Asturias se nos ocurrió probar un restaurante que había salido en la tele. La broma nos salió bastante cara, casi 50 euros por una comida que no le podríamos recomendar a nadie, y que además nos costó una digestión bastante complicada.

– El hotel que vivió mejores tiempos. Seguro que lo habéis sufrido alguna vez. Grifos que no funcionan, armarios desconchados, y zonas comunes en estado de abandono. De nuevo la crisis o lo que sea pero cómo hablar de alojamientos recomendados en un paraje natural maravilloso si directamente prefieres no mirar los rincones de tu habitación, por no hablar de la anunciada wifi que nunca funcionó.

– El peor bar del lugar y vas a caer en él. Nosotros vamos mucho a la aventura y esto supone que a veces se acierta y a veces no. En una localidad de costa de Pontevedra caímos por mala suerte en la terraza del peor bar del lugar. Mucha cocinera saludándote personalmente en la mesa pero aquella plancha necesitaba una limpieza a fondo, el tostado y la grasa atrasada no son igual de suculentas. Por no hablar del pan de anteayer con una rodaja de hoy encima a ver si cuela, y con cargo, por supuesto.

– La supuesta zona kids. Aquí nos llevó al huerto un artículo de un diario gallego, contando las bondades de la zona para niños de un restaurante en la comarca de Ferrolterra. Parecía tan maravilloso que un día que recorríamos la zona nos animamos a probarlo. A ver, el bar, normalito; el comedor, recién pintado; pero la zona para niños… ¡ay la zona para niños cómo era!. Le hubiera preguntado a la redactora que escribió el reportaje si tenía niños y si los dejaría jugar allí. Paredes desconchadas y llenas de humedad, los enchufes con sus cables colgado, escaleras empinadísimas de acceso y pasillos empleados como almacén del bar llenos de botellas y otras cosas. Dejando de lado que la temperatura era diez grados inferior a la que había en el comedor. Espeluznante.

El molino vandalizado. Un clásico en Galicia por desgracia es el recurso etnográfico rehabilitado y destrozado por los vándalos. Los hemos visto en un buen número de concellos gallegos. Pintadas, puertas rotas a patadas, y botellas y latas, por no hablar de otras cosas, en el interior. ¿Tan difícil es respetar el patrimonio y el dinero público?

-El río contaminado. Los ríos no son todos cristalinos y limpios. A veces encuentras caudales de agua de color rojo, blanco y un olor insoportable. Nos pasó no hace mucho en un parque de la comarca de Ferrolterra que estaba siendo rehabilitado. Suponemos que hoy en día ya estará solucionado el problema pero además del color del agua las ratas, del tamaño de conejos, campaban a sus anchas a pocos metros del parque infantil.

La lista podría seguir aumentando bastante, pero hoy lo dejamos aquí. No hemos puesto los nombres de los sitios porque no se trata de culpar a nadie ni perjudicar a ningún negocio. Pero no todo vale y los clientes o visitantes nos damos cuenta. También si somos turistas o familias con niños.

por Carmen Delia Díaz, septiembre 9, 2016

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Carmen Delia Díaz
Divulgadora especializada en comunicación empresarial, recursos turísticos y escapadas con niños. Bloguera desde 2012 en Escapalandia.com
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